| . |
En la década
de los 50, criadores norteamericanos realizaron cruces entre
siameses y algunos gatos comunes con gatos egipcios, con la
intención de obtener el típico felino sagrado de la época de
los faraones. Consecuencia de estos cruces fue la obtención en
la década siguiente de los primeros ejemplares de mau egipcio.
Con unas extremidades largas y delgadas, el cuerpo de este gato resulta esbelto y flexible, con un pelaje punteado de color plata, bronce o humo.
Su cola es también larga y los ojos grandes y almendrados, de color verde claro.
Este gato tranquilo y cariñoso, poco amante de entablar amistad con los extraños, es de características similares al ocicat, si bien es cierto que la procedencia de esta otra raza es distinta.