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Este
gato procede de Africa, y fue a partir de la segunda mitad del
siglo XIX cuando comenzó a difundirse esta raza por el
continente européo.
Son característicos sus ojos almendrados con un cerco negro, pudiendo ser de color verde, amarillo o ámbar.
Las orejas son bastante grandes y distanciadas entre sí, destacando de una cabeza de tamaño mediano. Sus altas patas van en consonancia con su cuerpo esbelto y flexible.
El pelo de esta raza
es corto y duro, y es de color liebre, teniendo una
tonalidad más oscura en la punta y más clara en la raíz.
Aparte del típico color marrón claro, existen otras variedades
como el canela, azul, liebre plateado o beige cervato.
Aunque son inquietos y cariñosos, no les gustan los extraños ni los ambientes muy ruidosos. Las gestaciones de las madres es posible que resulten dificultosas, siendo mayor el porcentaje de hembras que de machos en los partos.
Existen gatos abisinios de pelo semilargo, que reciben el nombre de somalíes, teniendo el pelaje más vistoso aunque con las mismas variedades de color.