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En
alguna ocasión, quizás nos veamos obligados a desplazarnos con
nuestro gato en un tren. El problema puede ser serio porque se
trata de un transporte público. RENFE permite el desplazamiento
con animales en sus trenes de Grandes Líneas, Regionales y AVE,
en donde hay que cumplir unos requisitos y el animal tiene que
pagar un billete especial. Lo más curioso, es que aun pagando el
billete del gato, no nos ofrecen garantías de que podamos
desplazarnos con nuestro gato. La única solución es efectuar la
reserva con la suficiente antelación, para que no tengamos que
depender de factores externos para emprender el viaje.
A continuación, vais a tener acceso a la información tal y como la hace pública RENFE en su web. Me he decidido por incluir la información en su integridad, porque son demasiadas las restricciones que se nos plantea a la hora de viajar con un gato. Creo que estas normas están pensadas para evitar el desplazamiento con gallinas, pero es lo que hay. Lo más importante es que el que viaje con un gato en un tren, conozca las normas, y que sepa lo que es correcto y lo que no, para evitar posibles sustos.
¿Puedo llevar conmigo mi mascota en el tren?
Sí.
Condiciones de admisión en trenes de Grandes Líneas, Regionales y AVE.
Por la aplicación del Convenio entre Renfe y ONCE, los perros lazarillos podrán viajar en todos los trenes de forma gratuita.
En trenes de Cercanías:
La U.N. de Cercanías podrá limitar su transporte en trenes que se especifiquen.
A pesar de todo esto, no sería de extrañar que cuando realicéis un viaje en un tren, os podáis encontrar con que en el asiento de adelante viaja una señora con un perrito escondido en un bolso, y con las escenas que plantea la buena señora cuando se acerca el revisor al lugar.
Dado que los trenes de Grandes Líneas de RENFE son de los más caros de que dispone, junto con los de AVE, no os miento si os digo que el 50% de la tarifa que paga el gato os puede salir muy cara. El único consuelo es que disponen de espacios destinados a maletas o bultos de dimensiones especiales, con lo que el gato puede viajar con no mucho agobio y observando un montón de piernas que se dirigen o vuelven del coche en el que se encuentra la cafetería. Pero si el gato dice "Miau" y otro pasajero se queja, no os extrañéis si os tenéis que apear en la siguiente estación tú y tu gato y sin viaje.
Y el siguiente aviso va dirigido a quienes no han cogido un tren en los últimos años, coincidiendo con el "boom" del AVE por todas partes y con paradas en todas las ciudades: RENFE ha suprimido numerosos trenes. Algunos han desaparecido sin más, sin sustituciones por otros pese a ser de largo recorrido; y otros han sido sustituídos por AVES, con lo que aumenta el precio del billete, reduciéndose la frecuencia. Lo que os quiero decir con ésto es que la oferta de trenes se ha reducido por lo que aparentemente la demanda ha aumentado, y en la actualidad es difícil encontrar plaza en un tren normal. Los vagones van siempre llenos cualquier día del año (antes sólo en fechas señaladas) y los pasajeros se ven obligados a dejar las maletas en el pasillo o debajo de las piernas, por la sencilla razón de que no hay más sitio ni en el espacio destinado a grandes bultos ni en las bandejas superiores. Ya se sabe: disminuyendo los costes es una forma de aumentar los beneficios, y hablando de trenes la forma de recortar costes es disminuyendo el número de trenes. ¿El tren es un servicio público o se ha convertido también en un negocio?
En los trenes de cercanías y regionales de la Generalitat de Catalunya se admite más de un animal, pero los de cercanías únicamente a partir de las 10 de la mañana en los días laborables. Los gatos deben ir en cesta.
En cuanto a los trenes de la Unión Europea (excepto los de Irlanda), decir que se puede viajar con el gato sin facturarlo como equipaje, aunque no se disponga de compartimento individual. Hay que llevar la documentación del gato. En Francia se pueden llevar hasta 3 animales.