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Son numerosas las leyendas que rodean la existencia de los felinos en general y de los gatos en particular. Aunque la mayor parte de ellas parten de una idea inicial de que el animal es un símbolo, también podemos acceder a otro tipo de leyendas, quizás aún más tiernas o curiosas. Los gatos figuran en la historia de muchas naciones, son objeto de supersticiones y leyendas y un motivo favorito de artistas y escritores.
Por éso, aparte de incidir especialmente en la simbología que rodéa a los felinos, haremos unas ligeras referencias a los siguientes temas:
Desde hace miles de años, los felinos han sido los protagonistas de innumerables leyendas. Como consecuencia de ésto, se han convertido sin quererlo en símbolos. Como símbolos de poder fueron utilizadas sus imágenes por los personajes públicos desde la antigüedad hasta nuestros días. Pero como símbolo de un misterio, algunas veces oscuro y otras no, es como popularmente se conoce la otra cara de los felinos, y en especial la de los gatos.
En la antigüedad, los egipcios creían que, cuando murieran, sus almas habitarían en cuerpos de gatos. Como consecuencia de esta creencia, consideraban al gato con un ser al que había que proteger y adorar, y de ahí vino la veneración que mostraron a la diosa Bastet.
Otro momento que ha trascendido es la imagen del gato como símbolo del mal, especialmente en la Edad Media. Por aquellos tiempos, la Iglesia consideraba a los gatos como parientes de las brujas y cómplices del demonio. No hace falta recordar lo que se les hacía a los que eran considerados brujos, que en algunas ocasiones tenían gatos, y lo que les pasaba a éstos si encima eran negros. Una historia negra de la humanidad, como tantas otras.
Pero en aquella época, no todo era un futuro incierto en la vida de los felinos. Al otro lado del océano, en América, los indígenas tenían otro tipo de leyendas relacionadas con los felinos, quizás porque los que buscaban hechiceros en casa consideraban aquellas tierras como tierras vírgenes y libres del acecho del demonio. Es lógico pensar que los nativos sintieran gran respeto por el jaguar, dado que se movía por todas partes. Los indígenas americanos tenían la creencia de que los ojos del jaguar poseían la facultad de reflejar los acontecimientos futuros y que constituían una especie de ventanas del mundo de los espíritus.
Esta figura del jaguar como animal sagrado ha llegado hasta nuestros días, aunque tomando como protagonista al gato doméstico. Mucha gente considera al gato como señal de mala suerte, aunque también hay quienes consideran todo lo contrario y usan sus imágenes en talismanes y amuletos.
Pero la Iglesia no siempre ha considerado al gato como un animal más o menos cercano a las fuerzas del mal. También ha perdurado hasta nuestros días una figura del gato como símbolo de maternidad y de pureza. Y es que el gato aparece en algunas imágenes religiosas en las que aparecen representaciones de la Virgen, de la Natividad y de la Anunciación. Curiosamente, la mayor parte de las veces que aparece ese gato, resulta que es de color blanco.
Pero no todo en el gato es un símbolo rodeado de misterio. También se ha utilizado como símbolo de poder, como hemos dicho anteriormente. Es un claro símbolo de libertad, al que se le unen la astucia, coraje, fortaleza, independencia y fortaleza, sin olvidarnos de la limpieza. No os voy a comentar nada sobre el origen de estos símbolos porque podréis observar que todos son cualidades que tiene cualquier gato de los que tenemos por casa. Pero también se han convertido en símbolo de las cualidades negativas de los humanos, como pueden ser la avaricia o la envidia. Cierto es que, cuando a un gato le das algún manjar especial, trata de esconderlo para que no tengan acceso a él otros gatos, o que cuando acaricias a un gato es casi seguro que otro se te subirá encima para que le acaricies a él también; pero no por ser cierto quiere decir que la imagen del gato sea el símbolo más correcto para expresar estas cualidades, dado que al perro también se le ve actuar así cuando recibe un manjar aunque no responda igual cuando observa que el amo está acariciando a otro perro.
Mención
especial nos merece la figura del león como símbolo de poder y
fortaleza. Esculturas en piedra de leones tenemos en muchas
ciudades, montando guardia en las entradas de numerosos edificios
e incluso en los extremos de puentes. Este símbolo de poder está
reflejado en parlamentos, banderas y escudos de armas de la heráldica.
También ha sido utilizado para la identificación de militares o
jefes de Estado, como es el caso de Selassie en Etiopía, o para
convertirse en insignia de religiosos, como es el caso de San Jerónimo,
al que solemos encontrarnos mientras extrae una espina de la pata
de un león cojo, o como es el caso de San Marcos. Numerosas
banderas cuentan en sus escudos con la figura de un león, sobre
todo en banderas de países árabes o de Asia; pero en Europa
también nos podemos encontrar con banderas que utilizan este
recurso en España, Reino Unido o Italia.
El tigre también simboliza al poder y la supremacía militar, por su fortaleza y ferocidad. En Oriente, encarna la vitalidad y la energía animal, plasmándolo en la figura del dios de la guerra.