
CONTENIDOS: -
Refranes
Son numerosos los refranes que podemos encontrar en la tradición
popular, cuyo origen están en la observación de esos queridos
amigos que son los gatos. De entre los que existen, he
seleccionado sólo los que nos interesan (ya sé que faltan
muchos). Resulta curioso el concepto que tiene de la figura del
gato nuestro refranero. Son muchas las características del
comportamiento felino las que aparecen plasmadas de una u otra
manera.
- A las veces, está la carne en el plato por falta
de gato: indica figuradamente que a menudo
algunas mujeres conservan su virginidad no tanto por
virtud cuanto porque ningún galán ha venido a ponerlas
en ocasión de perderla.
- Vender el gato por liebre: lo dice
Covarrubias en su "Tesoro de la Lengua Castellana".
Es de aplicación cuando se engaña en la calidad de una
cosa dando otra inferior que se le parece.
- El amor de los gatos, a voces y por los tejados: reprueba
la jactancia de quienes propagan a los cuatro vientos sus
conquistas amorosas.
- Buscáis cinco pies al gato, y no tiene más que
cuatro: alude, figuradamente a los que, por
demasiado solícitos y minuciosos, vienen a complicar
aquello en que intervienen.
- Cara de beato y uñas de gato: se aplica
a las personas hipócritas o de ocultas intenciones.
También aparece recogido como "Tocas de beata y
uñas de gata".
- Cuando el gato no está, los ratones bailan:
reprende el desorden que se crea cuando los superiores se
ausentan y los subordinados hacen lo que les place.
- De ese pelo, ni gato ni perro: se
refiere el refrán a los pelirrojos, de los que en el
pasado era frecuente desconfiar.
- De noche, todos los gatos son pardos: se
apela con frecuencia a este refrán para congratularse de
que lo feo o lo reprobable se oculte en la falta de luz.
- La gata de Marirramos, que está muerta y caza
ratones: se dice para reprender la actitud del
que, fingiendo humildad, abriga considerables
pretensiones. Como la gata a la que alude el refrán, que
se hacía la muerta para engañar a sus víctimas y luego
se las comía.
- Gato con guantes no caza ratones: aconseja
que para cada labor se dispongan los medios
instrumentales adecuados, sin estorbar la tarea con
recursos vanos y melindrosos.
- Gato escaldado, del agua fría huye: el
que ha pasado ya por un trance amargo, en lo sucesivo rehúye
todo aquello que se lo recuerde. El refrán aparece
citado en "España sin rey", de Galdós.
- Hasta los gatos quieren zapatos: critica
a los que demandan aquello que no se corresponde ni con
sus méritos ni con su condición.
- Jáquima de asno no le viene al gato: antes
de nada, decir que la jáquima es un correaje destinado a
sujetar las caballerías. Se usa para denunciar toda
patente disconformidad, de la misma manera que lo hizo
Cicerón cuando una vez su pariente Léntulo, hombre de
menguada talla, se presentó ante él ciñendo una
descomunal espada. "¿Quién ha atado mi primo a
esta espada?", exclamó, incisivo, el tribuno.
- Qué mas quisiera el gato, que lamer el plato: es
expresión de anhelo vehemente y por lo regular se aplica
para manifestar complacencia ante el fracaso ajeno.
- Sardina que lleva el gato, tarde o nunca vuelve
al plato: como todo aquello, por lo regular, que
es objeto del apetito codicioso.
- Yo mando a mi gato y mi gato manda a su rabo: expresa
el deseo, común a casi todo el mundo, de tener a alguien
por debajo a quien mandar. También se dice como reprensión
al que desentiende de sus responsabilidades endosándoselas
a otro.
- A gato viejo, ratón tierno
- A gato viejo, rata tierna
- Lavatorios de gato y aves que se espulgan, ten
por seguras señales de lluvia
- Gato que no caza, ¿para qué lo queremos en
casa?
- Siete vidas tiene un gato: este refrán
procede de los antiguos egipcios quienes creían que los
gatos después de siete reencarnaciones volvían a tomar
carne mortal en un ser humano.
- Dar gato por liebre: explica el
Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española
que consiste en engañar en la calidad de una cosa por
medio de otra inferior que se le asemeja.
- Haber gato encerrado: existir causa o
razón, oculta o secreta.
- Colarse un gato: esta expresión es
utilizada para referirse a un local público en el que
también se ha introducido como un ciudadano más un
fugitivo o prófugo de la Justicia con el fin de utilizar
dicho servicio. Esta expresión se hizo famosa en el año
2005 cuando la empleó la Policía para explicarle al dueño
de un hostal valenciano que tenía alojados a dos huéspedes
que estaban siendo buscados por la Justicia por su
pertenencia a la banda terrorista ETA.
- Llevarse como el perro y el gato:
expresión utilizada para referirse al odio mutuo que
sienten las personas o animales entre sí y que ponen en
práctica por cualquier motivo. Enemigos hasta la muerte.
Herramientas para este archivo