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Las siguientes frases relacionadas con los gatos han sido dichas en alguna ocasión por grandes personajes históricos del mundo del cine, literatura o política, por poner un ejemplo. Espero que sepáis comprender todo el sentido con que fueron dichas.
Una pastilla dada a un gato tiene en sí misma la energía suficiente como para alcanzar la velocidad de la luz al salir escapada de la boca del mismo.
La elegancia quiso cuerpo y vida, por eso se transformó en gato.
Por supuesto que se puede querer más a un gato que a un hombre. De hecho, el hombre es el animal más horrible de la creación.
Cuando los gatos sueñan, adoptan actitudes augustas de esfinges reclinadas contra la soledad, y parecen dormidos con un sueño sin fin; mágicas chispas brotan de sus ancas mullidas y partículas de oro como una fina arena vagamente constelan sus místicas pupilas.
Un gato no es exigente, mientras usted recuerde que le gusta beber la leche en el plato rosa y comer el pescado en el plato azul, de donde lo sacará para saborearlo en el suelo.
Un gatito transforma el regreso a una casa vacía en la vuelta al hogar.
Para mantener una verdadera perspectiva de lo que valemos, todos deberíamos tener un perro que nos adore y un gato que nos ignore.
La ciudad de los gatos y la ciudad de los hombres existen una dentro de otra, pero no son la misma ciudad.
Hablo en español a Dios, en francés a los hombres, en italiano a las mujeres... y en latín a mi gato.
Es costumbre muy inoportuna de los gatitos (como observó una vez Alicia) que, sea lo que les digas, siempre ronronean.
Si yo prefiero los gatos a los perros es porque no hay gatos policías.
No hay gatos corrientes.
El gato es un animal ligeríssimo y rapacíssimo, que en un momento pone en cobro lo que halla a mal recaudo; y con ser tan casero jamás se domestica, porque no se dexa llevar de un lugar a otro si no es metiéndole por engaño en un costal, y aunque le lleven a otro lugar se vuelve, sin entender cómo pudo saber el camino. Él es de calidad y hechura de tigre (procedente del "Tesoro de la lengua castellana" y escrito en 1611).
Del gato me gusta su temperamento independiente e ingrato, que le impide sentir apego por alguien; la indiferencia con que pasa del salón al tejado. El gato vive solo. No necesita sociedad alguna. Sólo obedece cuando quiere, o simula dormir para observar mejor y araña todo cuanto puede arañar.
Los perros nos miran como sus dioses, los caballos como sus iguales, pero los gatos nos miran como sus súbditos.
Los gatos saben por instinto la hora exacta a la que van a despertarse sus amos, y los despiertan diez minutos antes.
Tigres, leones, panteras, elefantes, osos, perros, focas, delfines, caballos, camellos, chimpancés, gorilas, conejos, pulgas... ¡Todos han pasado por ello! Los únicos que nunca hemos hecho el imbécil en el circo... ¡somos los gatos!
Se convierte en compañero de tus horas de soledad, melancolía y pesar. Permanece veladas enteras en tus rodillas, ronroneando satisfecho, feliz por hallarse contigo, y prescinde de la compañía de animales de su propia especie.
Los gatos se complacen en el silencio, el orden y la quietud, y ningún lugar les conviene mejor que el escritorio de un hombre de letras.
Es una labor muy difícil ganar el afecto de un gato; será tu amigo si siente que eres digno de su amistad, pero no tu esclavo.
Cualquier gato que no consigue atrapar a un ratón finge que iba tras una hoja seca.
Dos personas, al conocerse, se relajan totalmente cuando descubren que ambas tienen gatos. Y se zambullen en las anécdotas.
Tras reñir a tu gato, lo miras a la cara y sientes la terrible sospecha de que ha entendido hasta la última de las palabras. Y de que las ha archivado como referencia para el futuro.
Los gatos son amos amables, mientras que recuerdes cuál es tu propio sitio.
Con un gruñido, una gata advierte a sus gatitos de un peligro y los gatitos la entienden. Con un gruñido, una gata ahuyenta a otro gato o a un perro y los gatitos la entienden. Con un gruñido, una gata les prohíbe tocar su propia comida y los gatitos la entienden. Todos esos gruñidos significan lo mismo para los seres humanos, pero, evidentemente, no para los gatos.
Todos los gatos gustan de ser el centro de la atención.
Uno debe querer a un gato, ateniéndose a las condiciones que éste fije.
Los gatos tienen una absoluta honestidad emocional; los seres humanos, por una razón u otra, pueden ocultar sus sentimientos, pero el gato, no.
Dios hizo el gato para ofrecer al hombre el placer de acariciar un tigre.
Si quieres escribir sobre seres humanos, lo mejor que puedes tener en casa es un gato.
El Gato dijo: "No soy un amigo, no soy un criado. Soy el Gato que camina libre y que desea ir a tu Cueva".
El único misterio sobre el gato es saber por qué ha decidido ser un animal doméstico.
El gato es el único animal que ha logrado domesticar al hombre.
A mí me gustan los gatos, pero nunca he tenido ninguno. Son demasiado exigentes, piden demasiado. Los perros no quieren más que amor, pero los gatos exigen adoración. Nunca han superado la costumbre de ser dioses en Bubastis.
Los gatos son incomprendidos porque no se dignan explicarse: son eningmáticos únicamente para quien ignora la potencia expresiva del mutismo.
Todo gato, no importa su ubicación original, estará presente en toda mesa donde se esté sirviendo comida.
Todo gato siempre buscará, y generalmente encontrará, el sitio más confortable dentro de una habitación seleccionada al azar.
El nivel de interés de un gato en algo será inversamente proporcional al esfuerzo que su dueño esté haciendo para captar su interés sobre ese algo.
¿Qué importa si el gato es blanco o negro, con tal que cace ratones?
El ideal de la calma es un gato sentado.
El gato no nos acaricia, se acaricia con nosotros.
Se le reprocha al gato su gusto por estar a sus anchas, su predilección por los muebles más mullidos donde descansar o jugar: igual que los hombres. De acechar a los enemigos más débiles para comérselos: igual que los hombres... De ser reacio a todas las obligaciones: igual que los hombres una vez más.
El hombre tiene dos medios para refugiarse de las miserias de la vida: la música y los gatos.
Los gatos son misteriosos; pasa más por su mente de lo que nunca podríamos imaginarnos.
El hombre es civilizado en la medida que comprende a un gato.
No puedes nunca ser dueño de un gato; en el mejor de los casos te permite ser su acompañante.
He estudiado muchos filósofos y muchos gatos. La sabiduría de los gatos es infinitamente superior.
La gran diferencia entre un gato y un mentiroso es que el gato tiene apenas nueve vidas.
Si fuera posible cruzar a un hombre con un gato, mejoraría el hombre, pero se deterioraría el gato.
Una casa sin un gato, un bien alimentado, bien cuidado, bien reverenciado gato, puede ser una casa perfecta, pero ¿cómo puede llegar a demostrarlo?
Si se pudiera cruzar al hombre con el gato, resultaría una mejora para el hombre.
Mi gato nunca se ríe o se lamenta, siempre está razonando.
El más pequeño gato es una obra maestra.
Todo gato dormirá con las personas siempre que sea posible, en una posición corporal tan incómoda para las personas como sea posible.