| . |
Este apartado humorístico no podía faltar puesto que también los humanos nos las hemos ingeniado para crear pequeñas historias con las que reírnos, si no a costa de los gatos, cuando menos sí de alguna de sus peculiaridades.
¿Qué le dijo un gato a una gata?
¿Vamos a joder un ratón?
¿Qué le dijo el perro a la perra?
No intentes darme liebre por gato.
No es lo mismo un viejo mojigato, que el gato moja al viejo.
Una señora llega toda angustiada donde su amiga y le dice que
el gato que compró la tiene aburrida, y la amiga le sugirió
deshacerse de él yendo al basurero municipal y que allí lo
dejara, y la otra estuvo de acuerdo.
Al día siguiente, llega toda triste de nuevo, y la amiga le
pregunta que había pasado con el gato y esta le contesta:
-El gato volvió a la casa y no se perdió.
Entonces esta vez le dijo:
-Ve al basurero, más adelante vas a encontrar un lago, dale 2
vueltas y déjalo en el árbol que está en diagonal al lago, y
verás que el gato no vuelve más a tu casa.
Al día siguiente llega otra vez triste y le dice:
-El gato volvió a la casa.
Entonces la amiga le dice:
-Bueno, esta vez te vas al basurero, llegas y le das dos vueltas
al lago, llegas al árbol, pasas por el puente, te metes por un túnel
negro que allí hay, al salir bajas las escaleras que te llevan
al zoológico, das 30 pasos, sales por la puerta de emergencia,
lo dejas en el pozo y verás que el gato no vuelve más a la casa.
Al otro día llega la amiga, y la otra le pregunta:
-¿Qué pasó?
Y la otra le responde:
-Si no es por el gato, me pierdo.
Dos vecinos. El uno afanadísimo le dice al otro:
-Vecino, perdóneme: que mi gato mato su perro ...
-¡Pero cómo! Debe estar equivocado. Cómo es posible que su
gato mate mi perro si es un Doberman.
-Sí, señor, y el mío es hidráulico.
Un gato caminaba por un tejado maullando:
-¡Miau, miau!
En eso se le acerca otro gato repitiendo:
-¡Guau, guau!
Entonces el primer gato le dice:
-Oye, ¿por qué ladras si tú eres gato?
Y el otro le contesta:
-O sea, que úno no puede aprender idiomas.
Había un señor en la puerta de su casa con su gato. Pasa un
señor y le dice:
-¿Araña?
Y el primero le responde:
-¡No, gato!
Mama gata:
-Niños, hoy vamos a visitar la cocina y tomaremos un trozo de
queso. Pero tened cuidado porque hay un perro muy peligroso.
Poco más tarde, estaban la mamá y sus gatitos en la cocina
comiendo queso, cuando apareció el perro.
Mama gata:
-¡Ay! ¿Qué puedo hacer?
Los gatitos temblaban.
Mamá gata:
-¡Ya sé!
Y la mamá dijo:
-¡Guau, guau! ¡Grrrr..!
Y se fue corriendo el perro.
Mamá gata:
-Ya os dije que es muy bueno aprender dos idiomas.
Comes más que el gato de Arguiñano.
¿No te has dado cuenta de que si coges a un gato y lo tiras
al aire, siempre va a caer de pie?
¿Y si te vas a comer una tostada y le untas mantequilla y se te
cae, siempre va a caer del lado de la mantequilla?
¿Qué pasaría si coges a un gato y le sujetas una tostada con
mantequilla en el lomo y lo tiras al aire? ¿De qué lado caería?