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Cuidados corporales

Imagen de unos niños bañando a su gatoComo hemos dicho con anterioridad, otra de las cosas necesarias que debemos llevar a cabo para prevenir posibles enfermedades en nuestro gato es un control de su aspecto e higiene.

Aprovechando un simple cepillado o baño podemos comprobar y verificar el correcto estado de nuestro gato, observando su pelo, piel, boca, uñas y glándulas anales.

Encías y dientes

Para evitar que se le inflamen las encías al gato, se le pueden cepillar los dientes y aplicar algún masaje a las encías. Para evitar infecciones hay que mantener en buen estado de salud sus dientes y encías. Si el gato presenta mal aliento, es casi seguro que ya se han producido daños irreversibles en las raíces de algunos dientes.

Para prevenir estos problemas, conviene que parte de la dieta del gato le obligue a masticarla y desgarrarla con los dientes, y cepillarle los dientes semanalmente con un cepillo suave para niños sin pasta dentrífica o, por lo menos, que sea específica para gatos. Si al cepillarlas sangran las encías, hay que acudir al veterinario porque es síntoma de que ya están inflamadas.

Algunos gatos se limpian bien los dientes al masticar y comer huesos, pero pueden resultar muy peligrosos en aquellos hogares en donde existan varios gatos porque competirían por él y, en cualquier caso, hay que evitarlos si observamos al gato cómo se abalanza sobre él y trata de engullirlo.

Garras

Con relación a las garras, conviene proporcionar al gato un poste rascador que le agrade. Los gatos adultos necesitan cortarse las uñas más a menudo que un gato joven. En caso de que no se las cortemos, las uñas pueden crecer curvándose hacia atrás, existiendo el riesgo de que lleguen a clavarse en las almohadillas de los dedos.

Para cortar correctamente las uñas a un gato hay que utilizar un cortaúñas especial para los gatos. En primer lugar, hay que sujetarle la zarpa y localizar el tejido de color rosado que hay dentro de la uña ya que es la carne viva. Hay que cortar cada garra justo por delante de la carne viva. Si empieza a sangrar, hay que presionar el extremo cortado durante dos minutos con un apósito absorbente.

Glándulas anales

Otro cuidado que debemos realizar es el de las glándulas anales. Si estas glándulas están obstruidas, deben ser vaciadas por lo cual lo tendremos que llevar al veterinario si no sabemos cómo vaciarlas para impedir que se forme un doloroso absceso anal.

Los síntomas de que se ha producido una obstrucción de las glándulas anales son el que el gato se lama la región anal, las ingles o las patas traseras, o que pega saltos bruscos o se mira los cuartos traseros.

La piel y el pelo

La mayor parte de las veces los problemas de la piel proceden de la existencia de pulgas, por lo que hay que prevenir su aparición y tratarlas cuanto antes si ya han aparecido.

Es muy importante cepillar al gato periódicamente, siempre de acuerdo con las necesidades específicas de su tipo de pelaje. El hecho de cepillar su pelo a diario previene la aparición de nudos y marañas, eliminando también el pelo muerto y desprendiendo las escamas de piel seca para que no se acumulen. Mientras le cepilla, puede aprovechar para examinarlo a fondo. En principio, el cepillado puede resultarle grato al gato.

La mayoría de los gatos sólo necesitan bañarse por motivos clínicos. No obstante, si el animal está acostumbrado, báñelo frecuentemente y, si utiliza champú, utilice únicamente champús específicos para gatos.

Ciertos suplementos dietéticos pueden provocar un gran resecamiento de la piel. Esto ocurre, por ejemplo, cuando se le suministra al gato diariamente durante más de un mes una cucharadita de aceite de girasol o de maíz.

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