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La
mala salud de un gato se suele manifestar por los distintos síntomas
específicos de cada estado patológico. Pero también se suelen
presentar con un comportamiento anormal del animal (nerviosismo u
ocultación de tu vista), por falta de apetito, por la pérdida
del brillo en el pelo, con una apertura parcial de los ojos e
incluso que estén ocultos bajo la membrana nictitante, por tener
unas heces demasiado líquidas o secas y hasta por una micción
anormal, ya sea escasa o demasiado frecuente o, incluso, dolorosa.