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Los gatos
son digitígrados, es decir, que andan apoyando los dedos en el
suelo. Tienen 5 dedos en el pie anterior y 4 en el posterior. No
obstante, el dedo interior del pie anterior está situado tan
alto que no deja ninguna impresión en la huella. Tiene 4
almohadillas digitales claramente señaladas de la gran
almohadilla principal o intermedia, trilobulada. Las uñas son
largas y puntiagudas que pueden retraerse de manera que no toquen
el suelo al andar. La huella se caracteriza por su forma casi
circular, las almohadillas claramente señaladas y la ausencia de
señales de las uñas. La pisada de un gato de tamaño medio es
aproximadamente de entre 3 y 3,5 cm de largo y de 3 cm de ancho.
Sobre suelo firme, el pie posterior se coloca normalmente delante de la huella del anterior, pero en la nieve coincide con la huella del pie anterior. La distancia de avance es de unos 30 cm y hay una anchura muy marcada.
Al trotar, los pies posteriores coinciden con las huellas de los anteriores, y el avance aumenta hasta llegar a 35 ó 40 cm. La anchura es ahora tan pequeña, que las huellas se disponen formando una línea casi recta. La huella dejada por un gato trotando es, pues, similar a la de un zorro trotando en la nieve, sólo que es menor y tiene un avance más corto.
En la huida, un gato hace saltos de longitud variable.
Las
heces del gato tienen forma de embutido y normalmente entre 6 y 8
cm de longitud, y entre 1 y 1,5 cm de grosor, pero también
pueden ser más o menos semilíquidas. Son depositadas en un
pequeño agujero que el animal excava con las manos en el suelo o
en la nieve, y después el agujero es vuelto a cubrir
cuidadosamente.
La orina, que al igual que las heces tiene un olor muy fuerte, es tratada de la misma manera.
Los gatos se afilan las uñas en algún material blando con el fin de conservar las marcas en buen estado. A menudo, emplean troncos de árbol y parece que prefieren el saúco. Tienen tendencia a emplear el mismo lugar durante mucho tiempo, con lo cual la corteza pronto queda desgarrada.
Es importante tener las uñas puntiagudas y afiladas, y por eso arañan la corteza para desprenderse de la capa córnea exterior de las mismas. Una atenta búsqueda nos descubrirá fragmentos de dicha capa.