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El uso de alimentos de producción industrial destinados a los gatos, cada vez cuentan con más asiduos. Entre éstos se encuentran los alimentos de consistencia húmeda, ya sean triturados o picados, y que se distribuyen envasados en latas.
Para saber lo que realmente come nuestro gato, hay que observar la letra pequeña, ya que siempre suelen llevar algún complemento de sustancias vegetales o desechos de animales, que siempre le salen más económicos al fabricante. El valor nutritivo por ración de esta clase de alimentos es diferente a otra ración idéntica de alimento fresco o de alimento destinado a consumo humano.
Si son de buena calidad, podemos decir que son suficientes para las necesidades nutricionales de vuestro gato, siempre y cuando sea alternada su utilización con alimentos frescos, tanto de origen animal como vegetal.
Estos alimentos pueden estar hechos a base de carne, pescado, pollo, conejo o diversas sustancias de origen animal, complementadas con distintos tipos de harina, con suero de leche o con verduras. Hay que fijarse siempre en la relación peso del contenido y precio, y nunca deben de constituir la dieta exclusiva de nuestro gato.
También, podemos alimentarle con latas de alimentos en conserva destinados al consumo humano, aunque prefieren aquellos que contienen gelatina a los que presentan el alimento compacto, y que hay que cortar en lonchas si se lo damos. Les gusta también las conservas de pescado en aceite o al natural.